El informe de Coombes sitúa de forma relevante las propuestas de la MHRA como una respuesta enfocada a proteger al paciente frente al crecimiento acelerado del mercado de autotests vendidos directamente al consumidor. Ante esta expansión, es imprescindible desarrollar vías regulatorias más precisas que aseguren un seguimiento responsable tras el uso de estas pruebas para garantizar la seguridad y eficacia clínica.