Un anticuerpo biespecífico dirigido al antígeno de maduración de células B (BCMA), el teclistamab, ha demostrado un beneficio significativo en la supervivencia libre de progresión (SLP) y en la supervivencia global (SG) en pacientes con mieloma múltiple relapsado o refractario. Estos hallazgos provienen del ensayo clínico fase 3 MajesTEC-9, que comparó la eficacia de teclistamab administrado solo frente a regímenes estándar escogidos por los investigadores (pomalidomida, bortezomib y dexametasona o carfilzomib y dexametasona) en pacientes que habían recibido entre una y tres líneas previas de tratamiento, incluyendo un anticuerpo anti-CD38 y lenalidomida. Tras un seguimiento medio de 17,3 meses, la administración de teclistamab redujo un 71% el riesgo de progresión o muerte y un 40% el riesgo de muerte en comparación con los tratamientos convencionales. Además, la tasa de respuesta completa o mejor fue notablemente superior en el grupo de teclistamab (65,9% frente a 16,8%). La población estudiada tenía una mediana de edad de 70 años, con la mayoría de los pacientes siendo refractarios a lenalidomida y terapia anti-CD38. Los eventos adversos grado 3 y 4 fueron más frecuentes con teclistamab, especialmente las infecciones, aunque la duración del tratamiento fue casi el doble y el riesgo infeccioso disminuyó con el tiempo y la incorporación de estrategias de profilaxis e inmunoglobulina. Estos resultados sugieren que el teclistamab podría convertirse en un nuevo estándar de cuidado a partir de la segunda línea de tratamiento, incluso en pacientes refractarios a terapias previas, según se presentó en la reunión anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO) 2026 y se publicó simultáneamente en The New England Journal of Medicine. No obstante, retos como la elección entre monoterapia o combinación con daratumumab y la duración óptima del tratamiento permanecen abiertos y requieren estudios adicionales.