La lactancia materna es fundamental para el desarrollo inmunológico y el crecimiento temprano de los niños, y la Organización Mundial de la Salud la recomienda de forma exclusiva durante los primeros seis meses de vida. Sin embargo, su influencia en las alergias alimentarias sigue siendo un tema complejo. Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Toyama, Japón, analizó datos de 88,037 madres y sus hijos seguidos hasta los seis años para evaluar la relación entre los patrones de lactancia y las enfermedades alérgicas. Los resultados, publicados en BMC Pediatrics, indicaron que la lactancia exclusiva durante los primeros seis meses se asocia con menor prevalencia de asma bronquial y rinoconjuntivitis alérgica, especialmente durante los primeros dos años. No obstante, también se observó un incremento en la prevalencia de alergias alimentarias y dermatitis atópica, especialmente en varones, con relación más marcada hasta los tres años. Estas diferencias podrían estar vinculadas al momento en que se introduce la alimentación complementaria, ya que estudios previos sugieren que incorporar alimentos alergénicos comunes, como huevos y cacahuetes, entre los 4 y 6 meses puede favorecer la tolerancia inmunitaria y disminuir riesgos alérgicos. Estos hallazgos respaldan las recomendaciones actuales que promueven la introducción gradual de alimentos sólidos durante la lactancia materna para optimizar la prevención de alergias infantiles. Se requieren investigaciones adicionales para clarificar cómo interactúan los factores relacionados con la lactancia y la alimentación complementaria en el desarrollo de alergias.