La depresión mayor persiste en muchos pacientes a pesar de los tratamientos convencionales, presentando síntomas como ánimo bajo sostenido, pérdida de interés, falta de energía y pensamientos suicidas. Un porcentaje significativo de adultos no responde adecuadamente a al menos dos intentos con antidepresivos estándar, clasificándose como depresión resistente al tratamiento, situación que requiere explorar alternativas terapéuticas. Investigadores de varias instituciones, incluyendo la Universidad de Connecticut, Harvard, Yale y Toronto, publicaron en JAMA Psychiatry dos estudios que examinan enfoques novedosos con fármacos ya disponibles. El primer estudio evaluó la infusión intravenosa de ketamina, originalmente un anestésico, que mostró una reducción rápida en síntomas depresivos y en impulsos suicidas a corto plazo, con eficacia similar a la de la esketamina administrada en spray nasal, actualmente aprobada por la FDA. Sin embargo, el efecto disminuye tras algunas semanas. En un segundo metaanálisis que incluyó 22 estudios, se analizó la combinación de antidepresivos con antipsicóticos para pacientes con depresión resistente. Algunos antipsicóticos demostraron mejorar significativamente los síntomas, aunque el más eficaz, lumapeterona, presentó alta tasa de abandono debido a efectos secundarios. Estas evidencias pueden orientar a los clínicos hacia nuevas opciones para quienes no responden a la terapia convencional. Además, se planean estudios epidemiológicos para evaluar la efectividad y seguridad de estas alternativas a nivel poblacional. Referencias: Shim et al., JAMA Psychiatry, 2026; McIntyre et al., JAMA Psychiatry, 2026.