Un estudio publicado recientemente en la revista Cell Reports Medicine ha demostrado que la intensidad del ejercicio físico modifica de manera significativa las proteínas y metabolitos presentes en el torrente sanguíneo, lo que sugiere una comunicación distinta entre músculos, tejido adiposo y otros órganos según el nivel de esfuerzo. En este trabajo, se compararon los efectos del ejercicio de alta intensidad por intervalos de sprint (SIE) con los del ejercicio de intensidad moderada (MIE) en participantes jóvenes y saludables. Se observó que solo minutos de sprints generaron modificaciones inmediatas en un gran número de proteínas circulantes implicadas en la señalización interorgánica, mientras que el ejercicio moderado produjo cambios más limitados y retrasados. Entre los metabolitos que aumentaron tras SIE destacan lactato, succinato y N-lactoil-fenilalanina (Lac-Phe), esta última relacionada con la reducción de la obesidad en estudios previos. Análisis adicionales indicaron que el músculo esquelético y el tejido adiposo actúan como fuentes y objetivos principales de estas moléculas inducidas por el ejercicio. Además, se identificaron 33 proteínas cuyos niveles cambian post-sprint y que se vinculan con menor riesgo de trastornos metabólicos y diabetes tipo 2 en bases de datos fenómicas extensas. Aunque el estudio tuvo limitaciones como la diferencia en duración entre protocolos y una muestra pequeña, sus resultados subrayan que la intensidad del ejercicio modula rutas moleculares que podrían explicar las distintas respuestas cardiometabólicas observadas en humanos.