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Nuevo sistema de drenaje linfático en la parte posterior del ojo podría ser clave para enfermedades oculares
Algunas de las principales causas mundiales de ceguera irreversible, como el glaucoma y la degeneración macular relacionada con la edad, comparten un problema común: la acumulación de fluidos, desechos y material inflamatorio en la zona posterior del ojo. Durante décadas, el mecanismo por el que el ojo elimina estos residuos no estaba claro para la comunidad científica. Sin embargo, una investigación conjunto de la Universidad de Columbia Británica y la Universidad de Toronto ha identificado un sistema de drenaje hasta ahora desconocido en la parte posterior del ojo, denominado ruta de flujo linfático ocular posterior (POLO). Este camino permite que el fluido y residuos salgan del interior ocular y se incorporen al sistema linfático del organismo. Dado que la retina tiene una gran actividad metabólica, generando constantemente subproductos que necesitan ser eliminados, el descubrimiento del sistema POLO aporta una explicación al proceso de eliminación de residuos dentro del ojo. Enfermedades como el glaucoma, la degeneración macular y otros trastornos retinianos se relacionan con el exceso de fluido, acumulación de desechos metabólicos, estrés tisular e inflamación. Solo la degeneración macular relacionada con la edad afecta a alrededor de 2.5 millones de personas en Canadá. El reconocimiento de la existencia del sistema POLO abre la puerta a nuevas estrategias terapéuticas basadas en potenciar esta vía natural de limpieza. Antiguamente se consideraba que el ojo carecía de un sistema linfático, a diferencia de otros órganos, lo que dificultaba la comprensión del manejo del fluido y residuos en el tejido ocular. En 2009 ya se identificó una vía linfática relacionada en la parte anterior del ojo, llamada ruta uveolinfática; sin embargo, el posterior, foco de graves enfermedades visuales, permanecía poco estudiado. Mediante técnicas avanzadas de imágenes en ratones, incluyendo resonancia magnética, fluorescencia en infrarrojo cercano y análisis microscópico, se localizaron vasos linfáticos en la coroides, una capa delgada bajo la retina. Se demostró que el fluido drenaba hacia tejidos orbitarios y en minutos alcanzaba ganglios linfáticos cercanos, conectando así el ojo con el sistema linfático general. Este hallazgo sugiere que el ojo posee un mecanismo activo de eliminación de fluidos, proteínas e inflamación, con potenciales implicaciones para terapias futuras. Se requieren estudios adicionales para confirmar la función de esta vía en humanos y explorar su uso clínico, que podría incluir nuevas formas de administrar fármacos, mejorar la eliminación de fluido y comprender mejor la dinámica de presión e inflamación en la pérdida visual. La investigación fue publicada en la revista Translational Vision Science & Technology bajo el título "Identification and Mapping of a Posterior Ocular Lymphatic Outflow (POLO) Pathway Through Choroidal Lymphatics".
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